He hablado anteriormente de cuando los chicos rudos se enamoran; de los grandes amores perdidos, los buenos y también de los otros, los malos (si, Ella); Pero hasta ahora no había mencionado a aquel otro amor, que en realidad no es tal, sino que es aquella atractiva pero intimidante tentación que nunca se transformará en amor pero que se acercará temerariamente a serlo, sólo para retroceder en el paso final. Me refiero a la horma del zapato del chico rudo: La Chica Ruda, la encarnación del ideal.
¿Quién es este enigmático ser?
Es exactamente con quien el chico rudo no puede dejar de soñar una vez que la conoce, pero es también aquella única fémina que logra intimidarlo. Es con la única que siente que choca su ser y quizás esta vez sea él quien termine perdiendo.
No crean que la chica ruda, por ser ruda e intimidante sea menos femenina que las demás chicas, o por lo menos no todas. La chica ruda de la cual nos enganchamos es precisamente aquella que a simple vista no lo parece; aquella que bajo esa engañosa apariencia frágil esconde un alma ruda, una esencia rockera y una fuerza de atracción que quisiéramos haber previsto antes de conocerla.
Desde aquel momento (cuando la conocemos) sabemos que nos gusta, nos gustará, pero nunca será nuestra y tal vez de nadie. Aunque esta certeza no nos impida intentarlo, lo haremos más por juego que por una esperanza real. Nos gusta acercarnos y posiblemente ella esquive nuestros avances, nos gusta buscarla, confrontarla y sentir su fuerza, pero también sabemos que habrá que dejarla ir y no nos arriesgaremos a ser el que quede esperando.
La chica ruda es así; no hay forma de ganarle, no hay forma de atraparla y en definitiva, no hay forma de cambiarla, aunque si lo hubiera, sabemos que no lo haríamos, porque así nos gusta: Fuerte, atractiva, esquiva e ideal.
Estamos de acuerdo, en el video sobra gente.
4 LEYES DE LA ESPIRITUALIDAD
Hace 14 años.